[Por Oskar Polar]
María Rubio (Zaragoza, 2000) es una de las jóvenes promesas del panorama cinematográfico aragonés.
Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad San Jorge de Zaragoza, y con un Máster en Guion de Ficción por la Universidad Pontificia de Salamanca, rodó su primer corto, ‘Jesucristo García’ (2022), con tan solo 22 años, escribiendo, dirigiendo, produciéndolo y autofinanciándolo.
Tras un periplo audiovisual en una productora de Barcelona, actualmente trabaja en Madrid como editora de vídeo y combina sus obligaciones laborales con sus próximos proyectos cinematográficos.
¿Cómo empezó tu pasión por el mundo del cine?
Es complicado. Nunca hay un detonante concreto. Supongo que por las aficiones de mi madre, que le encanta el cine. Mi padre es más de música y mi madre es más de cine. Y siempre me han dejado ver de todo desde muy cría. No me han aplicado filtros.
Y es una tontería, pero hubo una cámara que me regalaron en la comunión, y con la que se podía grabar, y me la pegaba grabando todo el rato. Al principio yo creo que quieres ser actriz, pero luego montas y haces cosas y te hacen gracia. Y de todo eso me debe de venir.
En tu primer corto, ‘Jesucristo García’, seguro que tuviste que enfrentarte a un montón de complicaciones. ¿Cómo viviste ese rodaje?
Fue un rodaje que está en el limbo de amateur, casi estudiante, y no llegaba a ser profesional. No había demasiado dinero y lo viví muy tranquila porque no había temas legales de por medio. El ambiente era muy “de colegueo”. Lo ibas construyendo poquito a poco y todo funcionaba sin ningún tipo de problema.
Teníamos que conseguir una iglesia y pensé que eso sería problemático, pero el cura de mi pueblo, que era un poco punky, nos la dejó, sin leer el guion ni nada.
Éramos un grupo de amigos trabajando a gusto. Y las ganas de la gente lo conseguía todo.
El problema vino después, cuando lo vi montado y dije “no se entiende una mierda” [ríe]. Lo remontamos a dos días del estreno y algo mejoró.
En estos momentos estás moviendo tu segundo cortometraje, ‘Holy Hole’, en festivales, siendo seleccionado ya para el Barcelona Indie Film Fest – BARCIFF. Imagino que la escalada con respecto a tu anterior trabajo ha sido notable.
Sí, sí. Nos hemos profesionalizado todos porque yo no me veía haciendo un presupuesto para el ICAA y lo hicimos. No me veía pagando a la gente, con seguros, haciéndolo todo muy burocrático, y lo conseguimos sacar. No me imaginaba yendo a las Film Commissions ni a las Film Offices, y al final fuimos y aprendimos ese trámite.
He aprendido una barbaridad… ¡de forma autodidacta! Lo saqué a patadas. Llegué a ir a urgencias dos veces por ansiedad antes del rodaje. Sudaba la gota gorda y arreglamos cagadas hasta el día de antes. Pero luego durante el rodaje fue todo como la seda.
‘Holy Hole’ es un trabajo muy transgresor con una novicia que experimenta la excitación por primera vez en sus carnes y que llega a dudar de su fe. ¿Has sufrido censura propia o ajena en algún momento del proyecto?
Propia nunca. No tengo problemas con temas tabú. Es más, me gusta provocar. Y de mi entorno cercano tampoco. Yo creo que les hace gracia lo que hago, les parezco atrevida y creen que esa esencia está bien y es divertida.
Sí que hay entidades que les cuesta mucho sacar nuestro proyecto a relucir. Tanto éste como ‘Jesucristo García’. Les cuesta mucho. Pero entiendo que tienen sus razones.
¿Tienes ya en mente cuál será tu próximo trabajo cinematográfico?
¡Tengo muchos!
Tengo un corto, que es el siguiente que quiero sacar, sobre dos “reventados” en una habitación de hotel haciendo “paridas”. De eso va.
También un largometraje sobre la industria del porno en Zaragoza.
Pero tengo muchos escritos y otros en la cabeza. Siembre tengo algo pensado para después.
El día que me quede sin ideas me acojonaré.

Imagen: María Rubio