[Por Oskar Polar]
Maxi Campo (Huesca, 1975) es Licenciado en Ciencias de la Información, rama de Publicidad y Relaciones Públicas, por la Universidad Complutense de Madrid.
Su trayectoria artística independiente le ha llevado a rodar varios cortos como ‘Runner’ (2008), mediometrajes como ‘Descubriendo a Mosén Bruno’ (2015) o ‘El director maldito’ (2017), y largometrajes como ‘Raíces, melodías de seducción’ (2024).
También ha realizado labores de realización de videoclips, guion, edición y dirección de casting. Incluso ha coqueteado con la docencia en la Escuela de Grado Superior de Diseño de Aragón y en el CPA Salduie.
Su último trabajo, el documental ‘21000 Palabras (un capezuto e dos collons)’ (2025), está recorriendo varios festivales, logrando premios en algunos.
¿Cómo te acercaste al mundo audiovisual?
De pequeño siempre hemos visto en mi familia mucho cine, como meros espectadores. Teníamos un bar con Canal + y un videoclub en el pueblo, y nos quedábamos viendo películas por la noche. Pero la cosa vino mucho más tarde. Mi primer trabajo fue haciendo trailers de cine. Y yo seguía viendo cine. Hasta esa época veía, como mínimo, una película al día.
Llegó el momento en que vine de Madrid a Aragón a trabajar, a Huesca, y descubrí el festival de cine de la ciudad. Vi trabajos de cineastas como Pablo Aragüés, Laura Sipán o Ciro Altabás que me despertaron las ganas de intentar hacer algo que pudiera estar en ese marco. Les pedí a los compañeros de la productora una cámara, y realicé un primer cortometraje. Pensé “¿Qué es lo que tengo? No tengo nada. Tengo 2 gatos”. Y conté una historia de gatos. Así surgió ‘Banastón Felino Star’.
Tienes un documental, ‘El director maldito’. ¿Cuánto tiene de autobiográfico?
Lo tiene todo [ríe]. Precisamente narra esta peripecia que te contaba y esta vocación de entrar en el mundo del cine. Cada vez que rodaba una cosa nueva, incorporaba un nuevo reto que me ayuda a mejorar. Al principio con animales, luego con un actor, después con un elenco entero… También retos técnicos y cada vez mayores. Sin embargo, no llegaba a lograr entrar en el festival, que era lo que me proponía.
‘El director maldito’ lo pensé en un periodo de sequía artística en el que no tenía nada más para grabar, pero quería rodar algo. Me permitió seguir haciendo cine, reencontrarme con viejos amigos y poner en valor a los equipos con los que había colaborado en trabajos anteriores. Además, fue una forma de superar un drama personal a través del humor. Porque la cosa tiene guasa.
Estás triunfando con tu documental ‘21000 Palabras (un capezuto e dos collons)’. Ya has tenido varias selecciones en festivales, has conseguido trofeos en Ledesma, en Mallorca, en Espiello… ¿Cómo te sientes?
Pues sorprendido, porque hemos conseguido todo aquello que en trabajos anteriores con más pretensiones no se había dado. Y con este proyecto que surge de una azarosa pulsión personal, que abordamos técnica y humanamente de manera minimalista y que cuenta con una temática muy complicada audiovisualmente (como la lingüística), lo hemos logrado. Mi objetivo inicial era quedar nosotros contentos experimentando, haber pasado buenos ratos y que a nuestro protagonista le gustara; con esto era más que suficiente y habría valido la pena. Pero han llegado nominaciones a festivales y premios que nos han permitido viajar y sentir el afecto del público.
No obstante, lo más chulo de este documental es sentir que ha servido para algo desde el primer momento. El espíritu guerrero y vitalista de nuestro protagonista ha revitalizado algo el mundo de la lengua aragonesa y ha removido conciencias a todos los niveles.
Desde la presentación de la película han ocurrido cosas en torno al diccionario y en su valle que han hecho muy feliz a Ánchel Lois. Pero hay que ver ‘21000 Palabras’ para descubrirlas.
¿Cuál va a ser el próximo proyecto de Maxi Campo?
Han sido dos años muy exigentes, tanto con el documental anterior ‘Raíces’ como con ‘21000 palabras’. Hemos sido un equipo muy reducido para sacarlo adelante, con nuestras obligaciones personales y laborales diarias, y hemos terminado exhaustos. Ahora hemos tenido unos meses relax. El hecho de haber contado con la ayuda de Cosmos Fan para la fase de distribución nos ha permitido relajarnos en ese aspecto y ha pasado el suficiente tiempo como para que vuelva a apetecernos hacer cosas.
Por suerte, tal y como había deseado, están llegando posibilidades de volver con proyectos pequeños con los que poder retomar. Ahora estamos con un videoclip que hemos rodado en Boltaña. Yo siempre he sido muy fan de videoclips que cuentan una historia en paralelo y dejan un poso final. Al final, como son trabajos que emprendemos por gusto, le metemos todo nuestro cariño. La ventaja de ser un equipo pequeño es que todo resulta más íntimo y personal. Las desventajas, todas las demás, pero creo que no son tan importantes.

Imagen: Maxi Campo en el Mallorca Evolution Film Festival [de Thor Schoof]