Modo Oscuro Modo claro

Entrevista a Maite Uzal: “Cuando diriges, empiezas a preguntarte desde qué punto de vista se va a ver el personaje“

[Por Oskar Polar]

Maite Uzal, formada en interpretación, canto y danza en la American Musical and Dramatic Academy de Nueva York, es una artista muy versátil que ha demostrado todo su talento tanto en la actuación como en la producción, escritura de guion y dirección.

Ha participado en producciones neoyorquinas como ‘Muerte de un viajante’ o ‘In The Heights’. Actuó en la gira de la producción de Broadway ‘El violinista en el tejado’, que recorrió durante 4 años Estados Unidos y Canadá en más de 900 funciones.

Actualmente, vive a caballo entre Madrid y Nueva York para atender a todas las obras en las que colabora.

¿Cómo pasas de trabajar como abogada y dar clases de Derecho a ganarte la vida como actriz?

Cuando uno tiene una vocación, creo que es un privilegio. Y, cuando tienes un privilegio, la responsabilidad es perseguir esa vocación. No hay otro remedio. Es algo que tira de ti de una manera irresistible. Casi violento. Así lo viví yo.

Yo trabajaba en un maravilloso despacho como procesalista y daba clases de arbitraje apoyando a uno de los socios del despacho. Un día, sería 2009 o 2010, después de ver ‘Los miserables’, me fui a dormir y me desperté con un ataque de ansiedad brutal. Y me di cuenta de que hasta ahí habíamos llegado. Mi cuerpo me pedía otra cosa. Que hiciese lo que yo sentía que tenía que hacer.

Busqué una escuela de interpretación e hice las pruebas, que las hacían en Londres. Yo quería ir a Nueva York, porque el foco era el teatro musical, y como ahí era la cuna, dije “voy a empezar por lo más difícil”. Como dice la canción: “If I can make it there, I’ll make it anywhere”. Que luego eso no es tan cierto, pero en ese momento yo pensaba que era así. Y me cogieron. Y así es como sucedió.

Aun así, yo no me he ganado la vida como actriz en todo momento. En muchos momentos de mi carrera como actriz he tenido otros trabajos de apoyo. La única fase en la que me gano la vida al 100% fue durante los 4 años de gira de ‘El violinista en el tejado’.

Además de la interpretación, tienes un alma creativa y así lo demostraste con la serie infantil ‘Trash Bash/Basura Aventura’, donde no sólo actúas, sino que también cantas, compones, escribes… ¿De dónde te viene todo eso?

He tenido desde siempre una exposición muy bestia a todo lo artístico. Recuerdo que iba con mi padre al teatro, la ópera, el ballet… A veces se nos acababan las cosas para ver.

Además, quizá, al ser hija única, tenía muchas horas para entretenerme sola y me montaba unas películas… Yo jamás he dicho “me aburro”. Enseguida me entretengo y empiezo a imaginarme historias. Me disfrazaba, montaba teatro con los muñecos… Y así se me pasaban las horas.

Cuando iba con mi madre a sitios, ella siempre llevaba un cuaderno en blanco y lápices. Y yo me ponía a pintar y me entretenía muchísimo. Mis padres me controlaban mucho la televisión cuando era niña y tuve mi primer móvil con 16 años.

Imagino que de todo eso surge la explicación.

Recientemente, diste el salto a la dirección con tu primer corto, ‘Mariana Hormiga’, que ya ha cosechado victorias en el circuito de festivales. ¿Cómo es eso de ponerte detrás de la cámara?

Al principio me daba tal respeto que yo quise hacer una codirección. Siempre he tenido una estructura bastante académica, que para algunas cosas está muy bien, pero para otras no terminas de lanzarte. Por ese motivo, yo decía “cómo me voy a poner a dirigir sin haber estudiado dirección”. Lo más responsable fue arroparme de alguien y buscar una codirección.

Tienes que utilizar la cabeza de forma algo distinta de cuando eres actor, ponerte al otro lado de la moneda, en este caso la cámara. Colocarte en el lugar del que recibe, no del que da. Si lo comparas con el rol de actor, tienes que ver las cosas desde otro prisma y pensar dónde colocar la cámara para contar las cosas de la forma que lo quieres contar.

Cuando diriges, empiezas a preguntarte desde qué punto de vista se va a ver el personaje. Y sientes que estás abriendo nuevos canales en tu cerebro. Como modelando una nueva parte de tu cabeza que antes no existía. Poniéndote unas gafas que nunca te has puesto.

Así, ayudada por el gran codirector que tuve, Rubén Pascual, y con todo el equipo, las cosas salieron como yo quería. Estoy satisfecha.

Compaginas tu actuación en obras de teatro de Off Broadway como ‘The Importance Of Doing Art’ con otros papeles en España. ¿Te conocen ya en los aeropuertos de tanto ir y venir?

Bueno, a todo se acostumbra uno.

Cuando más he viajado fue durante la gira. Hacíamos 100 ciudades por temporada. Al principio, estábamos 2 o 3 semanas en un lugar, pero más adelante hacíamos funciones de solo una noche. Entonces, era llegar a una ciudad, hacer la función y, al día siguiente, salir. Eso sí que fue bastante intenso a nivel de viajes. Tenía compañeros que lo llevaban muy mal, pero yo, en cierto modo, siempre he sido nómada. A lo mejor por el hecho de que, como mis padres estaban separados, desde pequeña estar de un lado a otro siempre ha sido lo habitual. Y te acostumbras.

Si es por trabajo y por algo que te gusta, se lleva bien. Aunque también te digo que los años no pasan en balde y ya no es lo mismo un viaje ahora de antes.

Durante un viaje a Cannes me contaste varios proyectos a futuro que tenías en la mente. ¿Cuáles están más cerca de materializarse a corto plazo?

El más realista, por ser más sencillo, es un cortometraje que me gustaría que se rodara este verano. Lo he escrito en gallego. Se llama ‘Miña nai’, que significa “mi madre”. Lo he escrito en gallego porque mi padre era pontevedrés y hablaba gallego en casa. No era el gallego normativo, porque mi padre nació en el año 1924. Aun así, es el gallego que yo he escuchado en casa, pero pides ayuda, haces las correcciones necesarias, y ya está. Y yo siempre concebí este corto en gallego y no lo imagino en otro sitio que no sea Pontevedra. No tiene nada que ver con ‘Mariana hormiga’. Es un corto muy realista. Va sobre el enfoque diametralmente distinto que tienen dos hermanas sobre cómo deben ocuparse de una madre que tiene una enfermedad neurodegenerativa.

Más a largo plazo, hay una película que es un “road trip” a Teruel. Me inspiro en un viaje entre Madrid y Teruel que hice con Verónica Forqué al Desafío Buñuel. Pero ese guion requiere mucha más labor de investigación y es una tarea un poco más tediosa. Por eso, ese proyecto va más despacio.

Imagen: Fotografía de Maite Uzal [por Shirin Tinati]

Añade un comentario Añade un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comments links could be nofollow free.

Noticia anterior

‘El agente secreto’ se impone a ‘Sirat’ como Mejor Película Internacional en los Spirit Awards

Siguiente noticia

‘Los domingos’ se impone a ‘Sirat’ en una gala de los Goya donde Oliver Laxe se tuvo que conformar con premios técnicos