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Entrevista al actor Jaime García Machín: “En la actuación lo tienes claro una vez que coges el alma del personaje”

[Por Oskar Polar]

Jaime García Machín (Zaragoza, 1964) es un rostro conocido del panorama audiovisual aragonés y español. Comenzó actuando en la Compañía de Teatro Montearagón, para luego participar en cortometrajes y, de ahí, al mundo del cine y la televisión, con películas como ‘Justic&Cia’ (2014), ‘Planeta 5000’ (2019) o ‘Hasta el cielo’ (2020), y series como ‘Grupo 2: Homicidios’, ‘Amar es para siempre’, o ‘La Canción’. Recientemente se le ha podido ver interpretando al general Constantino Ortín en la miniserie sobre el 23-F ‘Anatomía de un instante’ y como protagonista de la parte española de ‘Ojalá me lo hubieras dicho’ (2025).

¿Qué te llevó a adentrarte en el mundo de la actuación?

De toda la vida me había gustado. Tuve un profesor jesuita de esos que son un punto de inflexión en tu vida, por la literatura y la interpretación, que me abrió la puerta a algo que no sabía que estaba ahí. Con 13 años, por casualidades de la vida, me descubrió un mundo para el que tú tienes la sensibilidad para que te guste y para que te parezca algo maravilloso. Esa persona me llevó de la mano, me guió, me dijo qué leer y descubrí que cada mundo es un viaje. No me obligó a leer novelas como ‘Bodas de sangre’ o ‘El Quijote’, que no eran apropiadas para mi edad. Aunque luego, tú solo las vas descubriendo y terminas acudiendo a ellas. La figura de ese profesor fue clave, porque el actor tiene que haber leído mucho, visto mucho teatro y mucho cine. Y tener esa mirada curiosa como espectador y diferenciar los lenguajes diferentes que se utilizan en cine, en televisión y en cine, aunque para todos ellos haya que crear.

En torno a los 41 rodé el corto ‘Reveal’, en Londres, con un equipo de media docena de personas, y pensé que esa gran mentira era un pedazo de verdad. Y me pareció majestuoso y complicadísimo todo lo que rodeaba el tema de la logística, la producción y la actuación.

Has reconocido que prefieres los papeles de villano.

Siempre. Y hace bastante que no hago de malo. El villano es el que crea el conflicto. El antagonista tiene mucha más libertad para actuar. Aparte de que es más divertido. El malo no tiene por qué reprimir ningún impulso primario. Además, la gente se acuerda más de los villanos. Cuanto más odien al malo, mejor lo estás haciendo.

¿Qué villano de realidad o ficción te gustaría interpretar?

A Pedro Sánchez [Ríe]. Y ya no tan en broma, me gustaría interpretar a JR, de ‘Dallas’. Un villano sin fisuras, que no es malo por traumas de la niñez. Había una serie que se llamaba ‘Hombre rico, hombre pobre’ y el personaje villano de Falconetti quería hundir a los protagonistas porque su padre le había puteado, le había jodido la vida… Pero ahí hay un trauma. JR es un malo más puro. Como Gru antes de pasar al lado luminoso.

Además de la actuación, también has hecho tus pinitos como productor. ¿En qué rol te encuentras más cómodo?

Como actor, sin duda. Aunque la actuación es una de las profesiones que maximizamos, es la suma de todos los factores lo que te ayuda a dar más de sí. A pesar de eso, en la actuación lo tienes claro una vez que coges el alma del personaje. Alguna vez he tenido roces con algún director o directora por la forma en la que actúa un personaje. En la que yo defendía que este u otro personaje no haría esto o lo otro. Aunque lo haya escrito el director. El actor ha convivido mucho más con el personaje que el que lo ha escrito. Y eso a veces les cuesta admitirlo. En muchas ocasiones, a lo largo del proceso creativo, es el personaje el que cobra vida y te exige una cosa o la otra.

Producir es muy jodido. Es estar continuamente tomando decisiones monetarias, intentando optimizar todo, consiguiendo que todas las necesidades estén cubiertas, etc. Y muchas veces tomas decisiones más incómodas. El ensayo-error no funciona. Cada error puede suponer mucho. En el pasado me ha encantado producir con quien he producido. Yo no digo nunca que soy productor. No me considero productor. He ayudado a producir, pero no es mi alma. No es mi naturaleza.

Parafraseando al escritor Ismael Grasa, que decía en el cortometraje ‘¿Por qué escribo?’: “Escribo porque entre escribir y no escribir, siempre es mejor escribir sobre todo si se puede escribir”. Pues aquí yo podría decir que “Entre actuar y producir, prefiero actuar sobre todo porque me es más fácil actuar”.

En la reciente miniserie de éxito ‘Anatomía de un instante’ encarnas a un militar que aconseja al vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado. ¿Cómo fue colaborar en esa producción?

Ha sido una experiencia maravillosa a todos los niveles.

Primero me llamó mi representante y me dijo que quería verme una agencia de casting para una prueba. Las agencias de casting son súper importantes en el destino de una película. La cosa es que salí de la prueba y me dijeron que les había gustado. Aunque sabía que había muchos actores que podían llevarse el papel, yo había quedado satisfecho. De repente, un día, teniéndolo yo ya olvidado, me llamaron y me dijeron “oye, que sí”. Me entró un poco de vértigo ante tal responsabilidad. Pero ya desde el primer día de rodaje me encontré muy cómodo. Había mucho tiempo para ensayar y prepararse la actuación. Alberto Rodríguez, el director, me dijo “¿Qué tal estás, Jaime?” y yo le respondí “Como si viniese de la final del campeonato de comer polvorones. Tengo la boca seca, seca”. Imagínate una mesa con Manolo Solo, David Lorente, Paco Baños… Era una lectura de guion en la que yo entraba en la página 13. Pues entre las páginas 1 y 12 me bebí litro y medio de agua. Pero fue una lectura muy fácil, muy relajada. Así que me dio tiempo a coger seguridad e irme adaptándome al papel. Hacerme actor.

Luego, la escena de la conversación con Gutiérrez Mellado fue intensa. La ventaja con Manolo Solo es que, a diferencia de sus compañeros Álvaro Morte (Suarez) y Eduard Fernández (Carrillo), no tenía que poner ninguna voz. Pero interpretativamente, el personaje de Manolo Solo era el más comprometido, o el que más difícil lo tenía. Yo, en mi juventud, seguía la política y descubrí el personaje de Gutiérrez Mellado como un personaje extraordinariamente comprometido, fiel y leal. Y un demócrata convencido en una posición complicada de fuego cruzado. Paco Baños quiso rodar la escena desde la tranquilidad. Como una conversación de dos amigos. Sintiendo cariño.

En la serie, todos los personajes tienen sus razones, sus motivos. Y los entiendes, aunque no los excuses. Todos te van llevando hasta el 23-F. Hay un enemigo sobrevolando, pero no lo ves.

Y luego también, el entorno. En este caso era el Palacio de Fernán Núñez, en Madrid. Precioso. Sientes que estás rodando algo importante. Y dices “tío, esto hay que hacerlo bien”.

Ha sido una experiencia en la que he aprendido mucho.

También has rodado hace poco una película para Netflix llamada ‘Ojalá me lo hubieras dicho’. ¿Qué nos puedes contar de ella?

Se rodó en Andalucía. Una experiencia muy buena. Un rodaje en inglés, donde la dificultad era que tenías que hablar un inglés que podías saber en los años 80 al salir del colegio. Un inglés pobre. Fue un proceso complicado para conseguir que fuera creíble.

Llamé a Jorge Asín y vino a casa. Me estuvo ayudando, diciéndome “esto por aquí vas bien” o “esto por aquí, mal”. Álvaro Morte, al final, también me echó una mano.

Yo era el único español en la actuación. Había una unidad de producción española, de unas 7-8 personas, que fue la que me dio descanso para no estar todo el día hablando en inglés. Habría acabado con la cabeza como un bombo.

El personaje me pegué dos meses y medio largos preparándolo. Para no pasarme ni quedarme corto. Jugando con el filo de la navaja.

¿Dónde te vamos a ver en el futuro cercano?

En la adaptación de ‘Mi querida señorita’, una película producida por Los Javis y dirigida por Fernando González Molina; luego hay una cosa que no puedo decir, que está en el aire; y también estoy en un capitular de una serie de Telecinco que se llama ‘Purasangre’.

La verdad es que ha sido un buen año.

Imagen: Jaime García Machín [fotografía de Juan Moro]

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