Gary Marlowe empezó a tocar el piano a los cuatro años, compartió escenario con Iggy Pop y The Ramones, estudio en la Accademia Musicale Chigiana, en Siena (Italia), y terminó convertiéndose en un célebre compositor.

Con sus inusuales combinaciones de electrónica y orquesta, el compositor y multi-instrumentista trabaja principalmente para cine. Entre sus reconocimientos mas recientes se encuentran una nominación a la mejor música en la 6ª edición de los Premios Alemanes de Música para Documentales y al Grimme Preis 2019.

Marlowe ha participado en la banda sonora de más de 30 largometrajes, la última película la española ‘Planeta 5000’. El alemán, que además es miembro de la Academia Mundial de Bandas Sonoras y de la Academia Europea de Cine, nos habla sobre su experiencia como músico.

¿Cuándo comenzó su interés por la música y, más concretamente, su relación con el cine?

Bueno, empecé muy temprano, ya tocaba el piano a los cuatro años. Sorprendió a mi madre porque empecé a tocar las melodías de mi serie infantil favorita de oído. Mi atracción por el cine también comenzó muy pronto. Recuerdo las veces que fui a ver ‘Bambi’ y ‘Pinocho’ con mis abuelos. Y en un cumpleaños, todavía un niño pequeño, le dije a mi padre que mi deseo era ver ‘2001’. Seguro que, por aquel entonces, no entendí mucho de su significado.
Mi amor por el cine comenzó realmente durante mi adolescencia en Berlín. Todavía recuerdo cada pequeño detalle de la primera vez que fui a ver ‘Once Upon a Time in America’, en 1984. El cine, los asientos incómodos, la hermosa chica a mi lado (el gran amor de mi adolescencia), la música de Ennio Morricone y el tema de ‘Deborah’. El mundo exterior había desaparecido, sólo existía ese pequeño y terriblemente incómodo cine, con lágrimas en los ojos y completamente arrastrados por la emoción. De repente, todo tuvo sentido. En ese mismo momento, tuve claro que quería componer para las películas.

¿Cómo define su estilo? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de los años como artista?

En la academia en Italia me llamaban minimalista. Y más tarde entendí que tenían razón, porque amo el silencio. Me gusta dejar que la historia respire. Mi estilo no es tan importante, porque cada proyecto exige su propio mundo musical.
En cuanto al proceso, eso ha cambiado mucho. Empecé muy pronto como músico de estudio y productor y he sido testigo de la digitalización de primera mano. Todos los nuevos y brillantes juguetes, los primeros samplers y las inmensas posibilidades. Hoy en día reflexiono mucho más sobre el contenido, lo que me trajo de vuelta a las raíces, a mi colección de raros sintetizadores analógicos que toco en vivo. Aunque me considero un pianista bastante decente (es un artista Steinway, en realidad), he desarrollado la técnica de dejar mis grabaciones, en su mayoría, sin corregir, frágiles, con errores, defectos e imprecisiones. Encuentro este factor humano especialmente interesante para mi trabajo.

¿Cuál es la fórmula para poner una banda sonora a una película?

No hay una fórmula. Todos y cada uno de los proyectos son completamente diferentes, y mi objetivo personal es crear un mundo sonoro inconfundible para cada nuevo proyecto en el que trabajo.

¿Cómo surgió la colaboración con el proyecto ‘Planeta 5000’?

Una historia divertida. Acababa de terminar otras dos películas y sentí que necesitaba un largo y merecido descanso. Ya tenía mis tablas de surf empaquetadas, cuando sonó el teléfono. Y allí estaba él, Carlos Val, explicándome su proyecto. Una actriz alemana con la que he trabajado, pero que nunca he conocido, me lo había recomendado encarecidamente, ¡un gran gesto de su parte! Hablé rápidamente con mi agente y con mi mujer, deshice mis maletas, olvidé esas vacaciones y decidí tenía que hacer esta película.

¿Qué ha significado embarcarse en esta aventura a kilómetros de distancia?

Significa un paso lógico en una evolución artística en curso. Debido al tiempo (la película estaba completamente terminada cuando Carlos me llamó), no tuvimos la oportunidad de sentarnos juntos en persona. Lo que, por supuesto, fue una lástima, ya que me hubiera encantado estar en España, tomar café y retomar mi oxidado y medio olvidado español. Pero estoy más que acostumbrado a trabajar a distancia, tengo un estudio perfectamente equipado en lo más profundo de los Alpes, desde el que pude hacer todo. En mi estudio también mezclamos la partitura con mi fiel gurú Hans-Martin Buff, el tipo fue el ingeniero personal de Prince en el legendario Paisley Park.

¿Cómo fue el proceso creativo y la relación con Carlos Val (director de ‘Planeta 5000’)? ¿Qué instrumentos usaste y qué limitaciones encontraste?

Tengo que decir que un puro placer, excepcional. Encajamos perfectamente y así trabajamos muy, muy rápido. Decidimos muy pronto crear la partitura como una partitura de sintetizador completamente electrónica, para crear la hermosa, atrayente y extraña atmósfera del culto. Mi objetivo era crear algo sexy, atractivo, pero también un poco raro y peligroso, que transportara las promesas eróticas del culto, así como trabajar con la perspectiva interna de los personajes. Carlos realmente me dio carta blanca, que es la mejor manera de trabajar. Y esta es seguramente la razón por la cual la música de ‘Planeta 5000’ resultó tan excepcionalmente bella.

¿Es un drama sobre sectas particularmente propicio para la experimentación e innovación?

Bueno, yo siempre experimento. Pero la historia que aquí se cuenta realmente me inspiró. Además, los actores ayudaron a que pudiese trabajar sus personajes con empatía. Realmente me abrí camino en la película de Camille (Kimberley Tell) durante un buen tiempo, para absorberla completamente y luego darle a su personaje el tema adecuado.

¿Hasta qué punto confías en el instinto para crear música?

Confío totalmente en mi instinto. Aparte de cualquier pensamiento lógico y analítico, que obviamente es una parte necesaria para trabajar en una película, soy un artista completamente intuitivo. Tengo que sentir las emociones por mí mismo para llegar a algo interesante, para tal vez elevar la película a un nuevo nivel.

Gary Marlow desde su estudio.