Entrevista a Máximo Pinilla, autor de ‘La Ratonera’, ‘La Puerta del Destino’ o ‘Alarma’.

A comienzos de este año 2020 se estrenaba ‘La Ratonera’, el tercer cortometraje del aragonés Máximo Pinilla. Una vuelta a la dirección tras años vinculado al sector audiovisual aragonés. Un cortometraje que habla sobre el destino y la importancia de lo que no se dice. «El estreno fue fantástico con casi lleno, a pesar de que fue en una desapacible tarde. Se había creado una gran expectación, que afortunadamente no defraudó», comentarte su director, que lleva tras las cámaras casi ininterrumpidamente desde que debutó hace 20 años con ‘Alarma’.

Hace unos meses, ‘La Ratonera’ pasaba a engrosar el extenso catálogo de contenidos audiovisuales que han visto interrumpidos sus planes de futuro, en este caso su estrategia de difusión. La innovación en el sector audiovisual se convierte en estos momentos en cuestión de supervivencia, por eso Máximo apura los días para polinizar todas las ventanas a su alcance e intentar que se conozca en circuitos rotatorios, prácticos e incluso más experimentales. El caso es darle la visibilidad que todo esfuerzo creativo se merece.

Ahora, pendiente de las selecciones en festivales y con ánimo de encarar un fructífero recorrido, se sienta en nuestra butaca para evocar al espíritu del cine y conversar sobre sus trabajos, el aprendizaje y la metamorfosis de la creatividad.

¿Cómo comenzó tu relación con el audiovisual aragonés? ¿Cómo fueron los inicios?

Siempre me ha gustado escribir historias y, en mayor o menor medida, no he dejado de hacerlo, aunque nunca haya publicado nada. Cuentos, ensayos, novelas, algunos los presenté a concursos literarios sin ningún resultado, hasta que un día (a principio de los 2000) pensé, «¿y si escribo un guión para un corto y después lo ruedo y lo doy a conocer?, seguramente llegará a Steven Spielberg y me pedirá por favor que escriba para él y habré colmado mis aspiraciones de escritor». Me puse manos a la obra y, sin conocer a nadie del mundillo, comencé a escribir. A continuación busqué a alguien que le pudiera interesar mi novata propuesta, ni que decir tiene que mis pretensiones de llegar a Spielberg eran secretas, y di con José Ángel Delgado, que arriesgó metiéndose en el embrollo. Rápidamente nos entendimos y dimos a luz «Alarma».

A partir de ese momento ya con su nueva marca de cineasta y con toda cautela, Máximo se fue integrando en el universo ACA (Academia de Cineastas Aragoneses), al amparo (según cuenta) del propio José Ángel, de Mirella Abrisqueta y Raúl Navarro, sin saber muy bien cuál iba a ser su papel: «como el ambiente me gustaba y me sentía muy bien acogido, me hice socio y comencé a asistir a las asambleas y a colaborar activamente».

‘La Ratonera’ es tu trabajo más reciente, ¿cómo ha sido la evolución y profesionalización hasta llegar aquí?

Desde mis comienzos en el mundillo han transcurrido casi veinte años, y desde la perspectiva del tiempo, veinte años pueden no ser nada o pueden ser un abismo. En mi caso, han dado para otro corto como ‘La puerta del destino’, una colaboración asidua en el ACA, en los premios Simón del cine aragonés y en un sin fin de proyectos de otros compañeros (spots, documentales y largos), amen de haber escrito otros guiones. Y, por supuesto, mis dos estancias Los Ángeles (en los años 2016 y 2019), que me dieron una fuerza y una seguridad impagable.

En relación a tu trayectoria como cortometrajista, ¿cuál de esos trabajos recuerdas con más cariño?

Después de rodar ‘Alarma’ en el 2003, que obtuvo el premio José Luis Borau a la mejor ópera prima del festival de Fuentes de Ebro 2004, rodé ‘La puerta del destino’, una comedia con mensaje psicológico. Tras un estreno que obtuvo una aceptación muy satisfactoria, no tuvo un posterior seguimiento de distribución así es que ahí quedó con su carga de aprendizaje. Si me preguntaran a cuál de mis hijos quiero más contestaría que a todos por igual, no por bien quedar sino porque así los siento, cada ente tiene sus matices y todos tienen su significado si somos capaces de encontrarlos. En el caso de los cortos, cada uno me ha aportado una serie de aprendizajes y satisfacciones y cada uno ha llegado en el momento que tenía que llegar.

Comentabas que has viajado en dos ocasiones a la llamada «meca del cine», ¿qué destacarías de tu experiencia en Los Ángeles (California) y cómo has aplicado ese conocimiento en tus proyectos?

En 2016, José Ángel Delgado me propuso la idea de asistir a su curso (Campus L.A.), me informó de los pormenores y sin pensarlo dos veces le dije que sí. Para mi era una oportunidad que de otra manera creo que jamás hubiera llevado a cabo, visitar Hollywood. O, por lo menos, lo que sí estoy seguro es que no de esa manera tan profunda y bien organizada. Visitar la meca del cine donde tantas y tantas películas se han rodado, pasear por los decorados, los grandes estudios, con sus historias e intríngulis, las calles, los edificios fácilmente reconocibles. Para mí fue como meterme en medio del plató más grande del mundo, pisando el paseo de la fama y viendo en directo el letrero de HOLLYWOOD. Entre las actividades del curso estaban los encuentros con personas que trabajan en la industria americana, que conocen de primera mano los pros y los contras, pero que han tocado el cielo. Personas, que por sorprendente que parezca, están dispuestas a ayudar e incluso a colaborar en proyectos, como fue el caso de José Prieto, un músico español afincado desde hace veinte años en L. A., que ha sido el autor de la música de ‘La Ratonera’, de la que estoy agradecido y encantado.
Respecto a la aplicación práctica de los conocimientos, quiero destacar la batería de información que se recibe y que me ha permitido revisar mi forma de ver el cine, desde la perspectiva profesional para determinar qué debo modificar y qué reforzar.

¿Qué es para ti el cine, qué has aprendido y hacia dónde proyectas los años de crecimiento personal?

Que el cine es un acto mágico se ha dicho muchas veces y lo corroboro. Tiene una doble vertiente de magia: la que percibe el espectador cuando ve la obra y la que siente el trabajador cuando la realiza. Y cuando digo trabajador, me refiero a todos y cada uno de los roles que intervienen en una producción, desde un meritorio hasta el director, dentro y fuera del escenario. Durante el rodaje existe una magia que debe ser lo más parecido a la maquinaria del reloj más sofisticado, si esa máquina funciona bien lo más probable es que el resultado sea bueno, «de un buen guión se puede hacer un mal trabajo y de un guión mediocre se puede hacer un trabajo aceptable».
Actualmente cuento con la empresa Cosmos Fan para la distribución y presentación a los festivales que mejor se adapten al carácter de ‘La Ratonera’ y de momento ya hemos sido seleccionas en dos: Kosice Internationa Monthly Film Festivas (Eslovaquia) y Five Continents International Film Festival (Venezuela) . También tenemos previstas proyecciones en Los Ángeles (California) y en Chile.

Por cierto, Steven Spielberg nunca lo llamó, pero ni falta que le hizo.

Fotografía de rodaje de ‘La Ratonera’.