La hija de un ladrón’ es la ópera prima de Belén Funes (Barcelona, España. 1984), quien se ha inspirado en la historia y protagonista de su primer cortometraje, ‘Sara a la fuga’. Un trabajo que estuvo producido por Isabel Coixet y fue nominado a los Premios Goya.

En la terraza del hotel María Cristina de San Sebastián, apenas pasados unos minutos de las 10 de la mañana, nos recibe su directora, acatarrada, pero impaciente por conocer las primeras reacciones e ilusionada por explicar el imaginario que conforma su propuesta.  

Para situarnos, la película habla del peso de las herencias, de la necesidad de romper para crecer. Y en eso precisamente tiene una intensa correlación con su anterior ‘Sara a la fuga’. “Es como una perpetuación del personaje. A mí me sirve Sara para hablar de las cosas que me interesan: la familia y el individuo contra la sociedad”, explica su directora. El amor descompuesto entre un padre y una hija que están deseando amar pero no saben cómo hacerlo.

Con ello, Belén Funes nos tiene acostumbrados a hablar de mujeres y de lo que para ella significa la exploración de la la feminidad: “Tanto en mi primer cortometraje como en el segundo hay una exploración acerca de lo que significa sentirse sola, asfixiada o que no encajas. Y creo que en esta película se retoma eso. Ser mujer tiene una serie de consecuencias y yo las intento exponer en la película“.

Mujeres que luchan por salir adelante y ser felices con muy poco. Sara (una espléndida Greta Fernández) quiere tener hijos para no estar sola cuando sea mayor. Es una heroína dentro de la cotidianidad, que no escatima en esfuerzo y lágrimas. Una mirada de indefensión, un mundo arbitrario, planes truncados y legados injustos, todo eso es ‘La hija de un ladrón’.

La solidez que demuestra el proyecto está alejada de toda primera película, por lo que una se pregunta cómo se logra la aparente sencillez sin perder esa profunda carga emocional. “Yo tenía la idea de hacer un personaje que fuera La Soldado. Me gustaba la idea de un personaje que fuera tan obstinado, tan fuerte pero que se le viera pequeña, bajita y frágil”, comenta. Un contraste que al espectador le resultará muy conmovedor.  

Y luego está lo de los Fernández que, sea una cuestión de genes o solo una casualidad, ofrecen un recital de contención. Greta deslumbra gracias a su capacidad para sufrir. Al fondo, el propio Eduard le da la réplica, que es el padre dentro y fuera de la pantalla. La decisión de juntar a Eduard y Greta Fernández parecía una suma de lo más lógica.

Funes continúa: “Yo se lo envié a Greta, con la que había trabajado previamente y que me resultaba magnética. Ella se pensó que yo se lo enviaba para que me diera su opinión, como si se lo estuviese enviando a una colega para que dijera qué le ha parecido. Y entonces le dije, <<no, no, Greta, para que seas la protagonista>>.» Y claro, indudablemente, si Greta hacía la película, el padre tenía que ser Eduard. “Es que son cuentas muy claras y, a parte, Eduard es un actor muy guay, que no necesita presentación”, añade Belén.

Por suerte, en la vida real la relación es bien distinta, por lo que tuvieron que despojarse de vínculos conocidos y adentrarse en otros desconocidos. La directora explica: “la relación se planteó desde un punto en el que había que mantener la realidad en un departamento estanco para que no sufriera ningún daño. Teníamos que trabajar y hacer cosas que para ellos podían resultar difíciles, porque tenían que insultarse, tenían que pegarse”.

Belén demuestra carácter y contundencia, al igual que, ella misma nos confiesa, parece mostrarse en el campo de batalla. En los rodajes “yo dirijo mucho y muy cerrado. Y hasta que no es lo que yo quiero, no paro.” Como si tiene que hacer 10, 15 o 25 tomas, cuenta. Porque le gusta dirigir y que se haga lo que ella quiere: “los actores cuando están dirigidos están más acompañados y pueden dar mejores cosas. Creo que un actor solo, tirado en mitad del desierto, no va a hacer nada bueno, pero si estás con él y explicas lo que quieres, de ahí sí que surgen cosas interesantes.”

Así, con su debut en el largo, se planta en la Sección Oficial del festival. Eso, sumado a que desde el primer pase sonaba el nombre de Greta como Concha de Plata a Mejor Actriz, la colma de buenos augurios para afrontar un recorrido que solo acaba de comenzar: “los premios son azarosos, pero lo que no lo es es que estamos aquí y que la película está bien acogida. Eso ya es increíble.“

Es lo que tienen los primerizos, que llegan libres de prejuicios y deudas. Y para los que están por llegar o pretender seguir sus pasos: “Que trabajen mucho, que sean muy constantes y que sean muy honrados, porque con la honradez se llega a todos los sitios.” Álex Monner y  Tomás Martín completan el reparto principal de la cinta, que se estrenará el 29 de noviembre.


Sección Oficial del 67º Festival de San Sebastián 
Título original: La hija de un ladrón. Dirección: Belén Funes. Guion: Belén Funes y Marçal Cerbián. Reparto: Greta Fernández, Eduard Fernández, Àlex Monner, Frank Feys. Duración: 102 min. País: España (2019). Distribución: B-Team Pictures
Sinopsis: Sara ha estado sola toda su vida. Tiene 22 años y un bebé, su deseo es formar una familia junto a su hermano pequeño y el padre de su hijo. Su padre, Manuel, tras años de ausencia y al salir de la cárcel, decide reaparecer en sus vidas. Sara sabe que él es el principal obstáculo en sus planes y toma una decisión difícil: alejarlo de ella y de su hermano.